Finalizaba la temporada 2005-2006 con el FC Barcelona ganando su segunda Liga consecutiva y levantando la Copa de Campeones de Europa en el Stade de France de París, luego de derrotar al Arsenal de Wenger, Henry, Pirés y compañía.
Para el Barca significaba haber alcanzado el máximo esplendor del proyecto Rijkaard que había iniciado en la temporada 2003-2004 y que en la 2004-2005 puso fin a una larga sequía de títulos que venía desde el siglo XX, la temporada 1998-1999 para ser exactos, cuando el "orange Barca" de Van Gaal ganaba la última Liga.
Era por esta época, cuando se respiraba en la Ciudad Condal un clima de éxtasis que no se sentía desde la época del "Dream Team" de Cruyff. Más o menos, doce años atrás. Se ganaba la segunda Champions League de la historia del club y se superaba nuevamente en la Liga al Real Madrid de "los galácticos". Se dijo en varios medios de comunicación catalanes que si aquel equipo merengue era el de "los galácticos", ese Barca era el de "los cósmicos". La prensa y su "marketing" no nos interesan. Lo cierto es que ese Barca practicaba un fútbol exquisito con unas impresionantes triangulaciones en los bordes del área que robaban el aliento hasta a los fanáticos rivales. Era un Barca valiente, corajudo y además talentoso y ganador. Pero hoy en el Nou Camp queda muy poco de aquel triunfalismo de hace menos de dos años.
Inicia la temporada 2006-2007 y Laporta anunciaba a los cuatro vientos que ese Barca no era cualquier Barca y que tampoco era el Barca valiente, corajudo y además talentoso y ganador de las dos temporadas anteriores sino que era el "Barca de las 6 copas". ¿Golpe a la soberbia? ¿Lección de humildad? Vaya usted a saber querido lector, pero desde el inicio de esa temporada presenciamos cómo, torneo a torneo, juego tras juego, el "Barca de las 6 copas" se iba transformando en el de las 5 copas... en el de las 4 copas... en el de las 3 copas... y así sucesivamente hasta quedarse con las manos vacías cediendo el liderato de Liga al Madrid en las últimas jornadas, en una memorable remontada en la que los de Capello prácticamente les "sacaron del bolsillo" la Liga a los de Rijkaard. A pesar de ello, a Laporta no le bastó la lección y se trajo de Londres a Thierry Henry, para añadir un "ego" más a la plantilla azulgrana y convertirlo en el "Barca de los 4 fantásticos".
Nunca sabremos a ciencia cierta qué es lo que ha ocurrido en el vestuario del Barca desde el inicio de la temporada 2006-2007. No sabremos si ha sido un lamentable "choque de egos" o las, cada vez más comunes, rencillas entre los jugadores "de fuera" y los jugadores "de casa" (que ya se ha dado en otros clubes) o la tolerancia de Rijkaard a la indisciplina en el seno de su plantilla. Sea lo que sea, creo que desde aquel triste partido de Mónaco en el que el Sevilla de Juande Ramos le ganó la Supercopa de Europa, el Barca del doblete liguero y del heróico triunfo de París no volvió a ser el mismo. Se dijo en aquel entonces que los jugadores estaban más preocupados por la celebración posterior a la noche de gala de la UEFA que del partido en el Stade Louis II. Cierto o no, desde ese entonces ni Ronaldinho ni Deco jugaron al mismo nivel y los rumores sobre la partida del "10" azulgrana al Chelsea o al Milán son cada vez más comunes así como también se ha especulado muchísimo sobre la "mala vibra" entre Etoo y varios miembros de la plantilla incluyendo al capitán Puyol o sobre la complacencia de Rijkaard con algunos jugadores, además de la trágica confirmación de Edmilson sobre la existencia de "ovejas negras" en el vestuario. Todo esto ha llegado a las portadas de prensa y eso, nunca será bueno para un club y mucho menos para el trabajo de un DT con su plantilla.
Ya es un secreto a gritos, diría yo, que hay muchas cosas que no van bien en este Barca. Mejor dicho, que vienen muy mal y desde hace mucho tiempo. Y a pesar de todo, el Barca sigue vivo este año en las tres competiciones. En la Copa la situación es complicada frente a un siempre peligroso Valencia. En la Champions League, debo decirlo, la suerte se alió al club azulgrana y le tocará enfrentar al rival más accesible de los 7 posibles. Estoy seguro que el Barca superará los 1/4's de final, pero el escenario será muy diferente en semifinales, sobre todo si se enfrentan al Man U de Ferguson (teniendo en cuenta que los catalanes llevan casi 2 años sin derrotar a uno de los "grandes" en Europa y en España). Finalmente en la Liga, el escenario es aun más complicado para los culés; que ahora, además de sostener la presión de su afición para dar alcance a los de Schuster deberán aguantar el empuje del sorprendente Villarreal del "Ingeniero" Pellegrini que se ha colocado tan solo a dos puntos del club catalán.
En conclusión, creo que el Barca logrará al menos un título. Eso sí, la afición azulgrana va a exigir que ciertas cabezas se corten al final de la temporada. Esa exigencia podrá ser mayor o menor en la medida de la importancia del título que se logre. De las tres competiciones, la Copa del Rey es la que -por el momento- pinta como la más accesible. Claro está que no se puede descartar lo que pueda alcanzar en Champions o en Liga, pero el panorama se ve mucho más complicado. Si se gana la Copa, igualmente se marchará Rijkaard junto a varios jugadores como Thuram, Zambrotta, Deco, Márquez, Sylvinho, Edmilson, Oleguer, Ezquerro, Jorquera, Giovani y muy probablemente, Ronaldinho y Henry. Si se logra la Liga o la Champions, Rijkaard permanecerá en el cargo un año más junto a varios de los anteriores. Lo cierto es que el ciclo que inició en el 2003 ya ha llegado a su fin. Y no será al final de esta temporada. Terminó cuando recién empezaba a brillar en aquella fatídica noche de Mónaco.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario